sábado 10 de enero de 2009

Primer año: La luz brillará más fuerte...

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Mateo 5:15

La sensación de un nuevo comienzo y el aliento de un año nuevo nos conmueve sin duda alguna, nos atrevemos a soñar, a planear e ir más allá. .

Durante estos días he tenido algún involucramiento más fuerte en las redes sociales y el mundo del internet, lo que se conoce como la web 2.0

Es difícil generar algún sentimiento de esperanza en un panorama tan delicado y triste como el actual. Escuchamos de terribles acontecimientos que ponen en riesgo la seguridad de miles de personas, los conflictos tradicionales en medio oriente, la asombrosa y difícil crisis económica mundial, la inseguridad y la delincuencia que nos persigue. Y si a esto le añadimos los conflictos personales e individuales de todos nosotros, seguramente se nos plantea una situación realmente dura.

Sin embargo, el pueblo del Señor está llamado a cosas distintas, ya que nuestra esperanza no está fija sobre las cosas de esta tierra, tenemos un fin superior y un ánimo distinto al de aquellos que aún no conocen el camino de la verdad y la vida.

Tenemos una gran responsabilidad encima, desde cualquier lugar en el que nos encontremos y sea cual sea nuestra actividad, los cristianos debemos salir hacia adelante como la luz que guiará a nuestra sociedad hacia una nueva esperanza. Más allá de palabras bonitas, más allá de un discurso romántico, nuestra labor es con las almas.

Gente que piensa no tener solución a sus problemas, que en medio de las oscuridad más densa cree perderse en un abismo interminable, pero entonces allí estarás tu y yo: Brillando en medio de la oscuridad...


Este 2008 ha sido un año lleno de acontecimientos que marcaron nuestras vidas, pero el año que estamos iniciando está en nuestras manos, tenemos el poder de subir a lo alto y brillar con más poder.

Desde este pequeño apartado, quiero dar las gracias a cada una de las personas que invirtieron su tiempo en leer las cosas que el Señor ha puesto en mi corazón.

Este es un espacio dedicado a todos aquellos que como yo , tienen sed del Padre, de llegar al conocimiento de la verdad para nuestros corazones y nuestras almas, y para reforzar nuestros ideales en pro de un actividad que vaya más allá de las iglesias y los templos.


Hace un año inicié este blog con mucho entusiasmo, y reconozco que hubo momentos difíciles y circunstancias que impidieron que brillara más de lo que yo hubiese querido.

Este año, la luz brillará más fuerte, en medio de tanto pesimismo y palabras de desastre, en medio de un ambiente hostil, nos tomaremos de la mano del Señor e iremos hacia adelante, con mayor entusiasmo y entrega...

Una año hermoso, lleno de aprendizaje y comunicación, este otro esperamos llegar más lejos y con más contundencia.

Gracias a todos mis amigos y los visitantes, seguimos adelante.

viernes 12 de diciembre de 2008

¿Qué Navidad celebras tu?




Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Lucas 2:10-11


Olor a pino, en algunas casas el dulce olor del caliente, luces y adornos relativos a la época. Es muy bello el ambiente que se genera por estas fechas, dejando a un lado claro, el molesto ruido del tráfico, las unidades publicitarias y vendedores que anhelan saquear tus bolsillos.

Existe una exquisita unidad familiar entre otras cosas y sobre todo una oportunidad de soñar de nuevo, con algo mejor, con algo distinto para este año que se avecina.
Precisamente bajo ese ambiente y esos sueños se encuentra (un poco ahogada quizá) una razón superior y un motivo específico de la Navidad.

Los creyentes tenemos muy presente el rol que desenvolvió una mujer y su esposo hace poco más de dos mil años; incluso nos atrevemos a asegurar que de haber estado nosotros en ese pequeño pueblo, hubiésemos sido un poco más humanitarios y hospitalarios. Hasta jugamos a poner a aquel niño debajo de una estrella como un cuadro recordatorio de aquel suceso singular.


Pero ¿no estaremos olvidando un detalle importante? ¿En qué momento de nuestra apretada agenda realmente agradecemos por ese regalo? Esta vez no pretendo simular un sermón enérgico y pretencioso, tampoco pedir de limosna un segundo de reflexión para aquel que es Dios sobre todo el universo.

Quiero amigos y hermanos, que por un momento de nuestras largas horas y noches, intentemos agradecer por todo lo que sin duda hemos recibido, y también por lo que no. Eso si, si existe tal razón para agradecer, ya que sería una pérdida de tiempo agradecer por algo en lo cual no estamos seguros de creer.


Si para ti la navidad es una época bonita y el tiempo perfecto para dedicar a los tuyos después de días y meses de trabajo; está perfecto, dedícate con todas tus fuerzas y con toda tu alma a ello, después de todo ellos también se lo merecen.

Si para ti la navidad es una ocasión de poder hacerte de todos esos bienes que tanto has anhelado y que por fin tienes la oportunidad de adquirirlos como fruto de tu esfuerzo; está muy bien, escoge lo mejor para ti y tus seres amados, busca aquellas cosas que serán de utilidad para tu satisfacción personal y disfrútalas a tope.


Si para ti la navidad es solo un invento de la mercadotecnia y sientes que la gente solo aprovecha para dar rienda suelta a su materialismo y consumismo; relájate y haz de tu hogar un lugar libre de cualquier influencia contraria a tu integridad.


Pero si para ti, la Navidad es la ocasión perfecta de agradecer a nuestro Padre Celestiar por todas las bendiciones recibidas a diario y alabarle con el corazón y el alma; toma todas esas cosas que he mencionado anteriormente y ponlas en las manos del Señor.

Haz tuya la bendición de estar bajo la protección del altísimo, pon a tu familia, a tus bienes, a tus creencias, a tu integridad, a tu salud y a todas las cosas que consideras importantes bajo la bendición de nuestro Señor Jesucristo.
De lo contrario, estarás limitándote demasiado en tu celebración, y cualquier inconveniente será una ocasión para caer en conflictos, estrés, deudas, peleas, engaños y todas esas cosas malas que también suceden en la Navidad.

Deseo que pases un monento agradable y lleno de paz y bendición, y sobre todo de gratitud.

Yo he preparado mi corazón para dar gracias y celebrar esta Navidad, solo tengo una pregunta para ti: ¿Qué Navidad celebras tu?


Por Wiliam Ajanel


Imagen por joshunter, prestada bajo una licencia Creative Commons






miércoles 8 de octubre de 2008

Moneditas de oro...


Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Galatas 1:10

En todo lugar y en cualquier ciudad o país hay dichos que son conocidos y populares, pero sin duda alguna en Guatemala [y estoy seguro que en muchos lugares más] existe un dicho bastante popular y hasta cierto punto sarcástico; se menciona en la típica charla entre amigos cuando se dice de ciertas cualidades que no son muy bien vistas en una persona y esta reclama diciendo: ¿Acaso soy monedita de oro pues? esto para dar a entender que no pueden caer bien a todo el mundo.

Dicho esto, me dispongo a reflexionar sobre ciertas actitudes que muchos cristianos tenemos en ocasiones; por ejemplo: ¿Cuántos de nosotros no nos hemos visto empujados a ser políticamente correctos en ocasiones para no quedar mal frente a familiares y amigos solo por no mostrar nuestra inconformidad con ciertas actitudes contrarias a nuestras creencias y valores?

Hay situaciones tan sencillas, por ejemplo: En la universidad, el colegio, el trabajo, etc. las invitaciones, salidas, fiestas, noches de farra y quien sabe cuantas cosas más se hacen presentes a diario y nos negamos [o al menos eso deberíamos de hacer] y viene la interrogante ¿pero por qué no podés pues? Y nuestro cerebro empieza a maquinar miles y miles de posibilidades para justificar nuestra inconformidad. En la lógica más básica sería válido decir: No puedo porque tengo principios y estos no incluyen exponerme a lugares poco convenientes para un hijo de Dios. Ojalá esta fuera nuestra respuesta, pero resulta más fácil, conveniente y políticamente correcto decir: Es que no se bailar... es que no me gustan esos lugares... o es que no me dan permiso... o el muy de moda hoy en día: Es que está dura la delincuencia usted... Lamentablemente las anteriores no son razones, más bien forman parte de algo que aprendemos desde niños y perfeccionamos ya de grandes: Las famosas excusas.

Sin embargo esto de ser honesto y sincero resulta complicado, ya que la mayoría de las personas comparten cierta visión de la vida en la cual, los principios cristianos vienen siendo reglas estrictas y dogmas impositivos que amarran al creyente, que lo esclavizan y lo privan de toda capacidad de desición y elección.

Esto último resulta completamente cierto para alguien que no está bajo los principios del evangelio y que no cree, efectivamente que los principios establecidos por el cristianismo son válidos, inconversos vamos... Pero para alguien que dice creer en el evangelio, los principios establecidos por Dios no tendrían por qué resultar molestos en lo mínimo, y mucho menos representarían una carga para su vida social, profesional y personal.

Ahora bien, no quiero decir con esto que algún creyente que haya tenido que anteponer sus excusas frente a sus valores en alguna ocasión esté totalmente excluido de la Gracia de Dios. Humanamente es complicado ser cristianos íntegros y más cuando estamos expuestos a la burla.

La manera más sencilla de afrontar esta situación es pensar y meditar en nuestros corazones, este verso que escribió el Apostol Pablo:
¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Lo que en guatemalteco vendría siendo: Hermanos, no somos moneditas de oro. Estamos obligados si, a buscar el favor, o estar bien con quien se supone es el primer lugar de nuestras vidas, esto es, nuestro Padre.

Yo no concibo en mi cabeza alguna idea tan descabellada como el que un hijo mío [es una suposición, aún no tengo hijos jeje] busque por todos los medios quedar bien con el vecino, el carnicero, o el peluquero, antes que con su propio padre. Resultaría injusto, desagradecido y poco honesto de su parte.

¿O que me dirías? Si tu novia, la persona a la que amas, el ser que se supone te ha elegido a ti para estar, decide tener muchos más detalles hacia otra persona que no seas tu.

Si como humanos logramos comprender ese sentimiento, estoy seguro que nuestro Señor ha tenido sus momentos de decepción, al vernos a nosotros en muchas ocasiones más interesados en quedar bien con nuestros amigos, nuestra familia o la sociedad, antes que tratar de estar bien delante de Él.

Esto no es una acusación, si así lo fuera estaría siendo yo el primer acusado, pero si es una pequeña reflexión, y busco ante todo animarnos a dar ese paso hacia el frente y decir: Si, yo si creo en Él, y estar orgullosos de ello aún cuando al mundo esto le parezca ridículo y sea causa de burla. Es muy común que hijos en ocasiones se sientan avergonzados por sus padres, cosa que no debería suceder, pero es muy difícil encontrar a un padre avergonzado de su hijo.
No provoquemos tal situación enctones amigos y busquemos siempre el favor de nuestro Padre.



Bendiciones


Foto vía Flickr


lunes 22 de septiembre de 2008

En el nombre de...


Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra, por tanto id... Mateo 28:18-19

He tenido unos días un poco complicados, como es sabido de todos, eso de hacer trámites y diligencias en dependencias del gobierno no es precisamente la tarea más dichosa en este mundo y menos en Guatemala.

Pero no vengo a hablarles de lo ineficiente que pueda parecer el sistema de mi país. Hace unos días me topé nuevamente con la situación de tener que hacer una "carta poder". Alguien que sepa de notariado y ese tipo de cosas va a entender mucho mejor que yo lo que significa eso. Pero, para fines prácticos y de entendimiento popular, una carta poder, pues no es más que un documento [un papel, vamos] que nos da la autoridad para representar a alguien o a algo frente a las autoridades competentes con el fin de realizar diversos trámites.

Entendido eso, diremos que esta carta poder nos dota de ciertas facultades para la toma de desiciones y otras cosas importantes, en caso de que la persona o el titular no pueda realizarlas. Bien, pues precisamente cuando hacía estas diligencias me he puesto a pensar en algo que muchos cristianos no llegamos a comprender del todo durante nuestra vida en esta tierra: Los cristianos tenemos autoridad. Y no me refiero a esa actitud deliberada de coacción o forma abusiva y prepotente con la que algunos tratan a sus semejantes para demostrar su dominio frente a cualquier situación. La autoridad, ante todo es una responsabilidad que se ha encomendado a alguna persona en represantación de algo por medio de su justo oficio, vemos como cambia el concepto que tenemos de autoridad en nuestra actual sociedad, con el concepto meramente teórico.

No me quiero enredar en situaciones conceptuales, esta vez mi mayor anhelo es que podamos comprender el hecho que los hijos de Dios hemos sido facultados con una autoridad divina, que si logramos entender y poner en práctica, no tendremos más problemas sobre circunstancias adversas que a veces quieren destruirnos y burlarse de nosotros.

Ahora bien, debemos comprender de donde viene la raíz de la autoridad, y el argumento cristiano y bíblico que corresponde a este asunto. Una vez escuché una predica, y me impactó algo que es sumamente cierto y decía algo como esto: Cuando usted va a una oficina pública o privada por una diligencia en nombre de su jefe o alguien superior a usted; a la persona responsable no le interesa quien es usted, o que hace usted, cuales son sus habilidades o cuales son sus metas, no le interesa en absoluto el mínimo detalle de su vida, simplemente le interesa la firma y el nombre de la persona a la cual usted representa.

Me tomo poco más de 5 minutos dejar de pensar en esta frase y luego sonreí y dije, ¡ufff! ¡Que bien! Que bien porque cuando yo voy e intento a hablarle a alguien del evangelio no voy en mi representación, no voy tratando de impresionar a nadie con mis logros, no intentaré convencer a alguien de lo bueno que soy yo. Voy en el nombre que es sobre todo nombre, y aquí nuestra firma y sello con el típico encabezado de: A quien interese: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra, por tanto id... Mateo 28:18-19 Palabras de nuestro Señor Jesucristo, una firma indeleble sellada con sangre. ¿Necesitas algo más mi hermano? ¿Necesitas algo más que esto para saber que cuando a tu vida vienen situaciones adversas tienes la palabra del Señor como tu respaldo para seguir adelante en tu trabajo para Él?

El siguiente punto es, si estabas esperando un respaldo para empezar a hacer algo por el Señor, pues ahí está tu respuesta, firmada y autenticada hace más de 2,000 años.

Por último, estamos nosotros los siervos, los delegados y a quienes se nos ha encomendado hacer esta labor, recordemos esto: No vamos en nuestro propio nombre y bajo nuestros propios meritos, vamos en representación de un Dios verdadero y real. Si acaso esto no te parece suficiente argumento, es hora de revisar tus motivaciones y mejor aún, tu propia concepción de lo que es el Evangelio.

Esto es algo que el Señor a puesto en mi corazón y espero que sea de tanta bendición para ustedes como para mi. Será una de mis tareas esta semana: realizar mis trámites espirituales [¿y por que no los terrenales?] sin ningún inconveniente, porque estoy confiando en su palabra y en la autoridad que nos ha sido dada a todos.



Bendiciones



sábado 16 de agosto de 2008

Pobres evangélicos locos


Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. I Corintios 2:14


Tengo aproximadamente 1/4 de siglo viviendo en este mundo. Quizá un poco menos de tener razón sobre el evangelio y el cristianismo en general. Y me surge una gran inquietud respecto a la visión que se tiene de los cristianos o evangélicos en cualquier ámbito social, llámese: Trabajo, escuela, familia, etc. Me refiero a esa picardía, si se le puede llamar así o más bien esa actitud despectiva con la cual, en ocasiones se nos dice: " ¿Y qué? ¿vos también sos cristiano?" Entonces ahí viene nuestra duda, y en muchas ocasiones, nuestra vergüenza.

Pero, ¿a qué se debe que en ocasiones nos sintamos atacados por los comentarios y señalamientos? Ser cristianos por definición no nos hace personas malas, peor sería si se nos tratara de: ladrones, delincuentes, asesinos, violadores, etc. [que de esos los hay de cualquier denominación, pero no es mi punto]

Estos señalamientos, las burlas, las bromas en doble sentido y hasta los chistes sobre los cristianos o los evangélicos, tienen un fundamento básico y sencillo: El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios. El Apóstol Pablo se dirigía hacia los corintios enseñándoles que no debían confundir el conocimiento de este mundo, de la sabiduría humana con el conocimiento y la sabiduría del Espíritu de Dios. Esto es algo sencillo de comprender, podemos por ejemplo situarnos en algo como el trabajo de un médico, es curioso cuando un médico trata de explicarnos su trabajo y nuestras enfermedades con términos que para nosotros son avanzados, no logramos entender ni una sola frase y entonces preguntamos ¿Entonces que tengo doctor?...

Sin embargo, los médicos en su vida diaria tienen que dominar cierta terminología y aspectos importantes de su profesión, para ellos es algo tan natural.

Sin duda alguna, reconocer la importancia entre la naturaleza humana y la naturaleza espiritual, nos hará comprender por que muchas veces se nos ataca y se nos hace de menos a los cristianos. Es inútil seguir luchando en contra de aquellos que se empeñan en desprestigiar el nombre de Dios, es inútil y es un desperdicio de tiempo tratar de convencer a aquellos que dicen no creer en que Dios existe. El camino del cristiano en este sentido es difícil, ya que si tu decides creer, y decides convertirte [que son dos términos muy apropiados para quien abandona la naturaleza humana por vivir en la naturaleza espiritual] estarás sujeto a la burla y desaprobación del resto de los mortales. ¿Es esto malo? No, es natural.

Nuestro trabajo no es "convencer" a las personas, esto resulta contraproducente, ya que a medida que hablamos a una persona de Dios, esta desarrolla una mayor resistencia. Nuestro trabajo es hablar de estas cosas como si fuésemos anunciantes de una verdad que se ha hecho viva en nosotros. ¿O es que acaso olvidamos nuestros días de inconversos cuando nos burlábamos de nuestros hermanos? El mismo Saulo antes de ser el Apóstol Pablo persiguió y entregó a varios cristianos para ser castigados, lastimados e incluso muertos, por creer en la locura del evangelio.

Si el mismo Jesús fué rechazado cuando vino a este mundo, no esperemos nosotros que se nos invite a pasar a las casas con los brazos abiertos. Lo importante es perseverar en la vida crisitana, pidiéndole al Señor que sea Él quien haga caer de rodillas a estos "saulos" que persiguen a los cristianos y se burlan de ellos.

Por último amigos, quiero que comprendamos que no somos víctimas de un mundo feo y malicioso, simplemente vivimos bajo otra naturaleza, las cosas que para nosotros tienen sentido, para los demás no. Para muchos no tiene sentido hincarse todos los días y orarle a un Dios que quizá ni existe; para muchos no tiene sentido congregarse con cientos de personas para cantar disparates a quien sabe que cosa; para muchos no tiene sentido malgastar sus bienes económicos y materiales en una causa que no tiene fundamento. Más no es culpa de ellos, es su naturaleza, como también para nosotros no tiene sentido seguir haciendo las mismas cosas de antes, como embriagarnos hasta el amanecer y sentirnos orgullosos por ello, o golpear a nuestras esposas porque eso nos hace sentir hombres, o quizá dar una apariencia de hombres sabios que gustan de mofarse de la ignorancia de los demás.

Entonces mi hermano, no te sientas mal porque este mundo no te quiere... Después de todo, somos unos pobres evangélicos locos...




Bendiciones


Imagen por: Wiliam Ajanel




 
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